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“Porque los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo. ¿Quieres, pues, no temer la autoridad? Haz lo bueno, y tendrás alabanza de ella; porque es servidor de Dios para tu bien. Pero si haces lo malo, teme; porque no en vano lleva la espada, pues es servidor de Dios, vengador para castigar al que hace lo malo.” Carta de San Pablo a los Romanos (13:3,4)

Cuando leí este fragmento que Pablo le escribió a los Romanos, no puedo dejar de pensar en lo vacío que se encuentra el estado de derecho en nuestro país. Quiero ver el caso de los desaparecidos de Ayotzinapa como la gota que derrama el vaso. Un hartazgo para la sociedad de un sistema que simplemente ha dejado de funcionar.

Me da miedo que no logremos entender cuál es la verdadera razón para pelear e indignarse. No es realmente por 43 personas, porque los desaparecidos son miles. No es porque quemen sedes de los poderes, sino porque en cada manifestación se comenten una gran cantidad de delitos que quedan impunes. No es porque bloqueen las avenidas y carreteras, sino porque nos toman los ciudadanos «de calle» como rehenes.

Lo que creo que deberíamos estar peleando es por la falta de derechos y garantías que tenemos hoy en día, donde el 99% de los delitos quedan impunes. Cada día la gente se pasa los altos porque «no viene nadie» en lugar de tener el temor a una autoridad que lo prevenga de hacerlo y lo multe si lo consuma, es el ser extorsionados para realizar casi cualquier cosa en la intervenga el gobierno, sea para agilizar trámites o que no se lleven tu auto al corralón.

Me da miedo que estemos indignados por 43 fallecidos a causa del narco, mientras en antros, conciertos y fiestas la gente consume drogas sin pensar en cuánta sangre costó antes que llegue a sus manos, y que en ella, lleva un pedacito de los 43 desaparecidos.

Me da miedo que pensemos que el gobierno es el culpable de todo, cuando el 100% está conformado por mexicanos, ciudadanos que aprendieron el mismo himno que nosotros, que saludaron a la misma bandera y caminan entre nosotros por los mismos lados.

Me da miedo que pensemos que la única forma de manifestación es salir a las calles, cuando sabemos que no todos van con el mismo espíritu y entre tantas manifestaciones ya no hay diferencia. También podemos manifestarnos oponiéndonos a cualquier tipo de corrupción, de abuso, aunque tenga consecuencias.

Ojalá el gobierno tuviera esta misma iniciativa, creo que esa debería ser nuestra exigencia, sería romper el círculo vicioso desde su punto más delgado, pero mientras tanto podemos no pasarnos los altos, podemos ceder el paso, podemos ser ciudadanos ejemplares y dispuestos a defender nuestro derecho a que las leyes se respeten. Podemos poner nuestro granito de arena.