Show de presentación de nominaciones a los Grammys 2012.
Cuando un niño está aprendiendo a leer, lo que hace es ver cada letra por separado; cuando termina a veces grita la palabra con énfasis de triunfo ya que logró decifrar cada letra y conjuntarlas en una palabra que significa algo.

Cuando crece ya puede leer fluidamente porque ya no es necesario decodificar cada palabra. Lo que hace es empatar la forma que tiene con sus archivos en la memoria. De esa forma podemos leer rápido e incluso juntamos varias palabras para decifrarlas en un conjunto. En sí, en condiciones normales podemos ver hasta seis palabras en un golpe de vista e hilarlas sin problema alguno, especialmente si se encuentra en altas y bajas —nota relevante cuando se diseñan anuncios espectaculares—. Cuando nos enfrentamos a mayúsculas el tiempo de lectura disminuye un tercio.

Esto tiene que ver con la forma en la cual están dispuestas las letras, alineadas a una base horizontal. Si esta línea la giramos a 90º junto con la palabra, también disminuye el procesamiento de la información haciendo más lenta la lectura.

Igualmente, si abrimos demasiado el espacio entre letras, nuestra lectura se dificulta al tener que procesar y eliminar el espacio que existe entre letras.

Sin embargo, colocar el texto girado a 90º y abrir el interletraje son recursos estéticos que funcionan en textos cortos. ¿O quien en su sano juicio leería una libro de forma vertical?

Y de estas variantes tipográficas encontramos una aplicación que no solo resulta poco estética (lo cual es debatible), sino también nos hace regresar a los tiempos en los cuales aprendimos a leer. Me refiero a la aplicación tipográfica consistente en colocar las letras verticalmente sin girarlas. Mi maestro de tipografía me decía que las únicas aplicaciones válidas para este ejercicio eran hotel y farmacia, cualquier otra aplicación requiere de un esfuerzo mayor para poder decifrarla.

Por ello, cuando vi los nominados al Grammy en una presentación televisada, no puedo más que lamentarme que existan diseñadores tan alejados de su tarea, que consiste en comunicar de la mejor forma posible. Hay soluciones alternas, pero se requiere de la experimentación y ejercicio de creatividad para darse cuenta que pudieron haberlo hecho de forma distinta y mejor.